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La Coctelera

Venus viviendo en Garmalópolis

Los extensos abismos de Ileana Garma

19 Mayo 2009

Perseguidores

Un día de pronto

en el piso catorce de un edificio que nos conoce

mirando por uno de sus ventanales hacia una jacaranda

comprendemos que no somos de esta ciudad

 

Comprendemos cómo nos someten los espacios

los senderos que el tiempo hace en nuestra vida

Nos damos cuenta de la trampa inútil que significa

decir yo vivo en esta ciudad

 

No vivimos en esta

u otra ciudad

Vivimos apenas en ciertas calles

en un callejón que se cruza a las seis de la mañana

vivimos en los tranvías que ya hemos abordado

en oficinas que con colmillos nos levantan la barbilla

para continuar con la sonrisa o la máscara de la sonrisa

Vivimos en repetidos elevadores

de allí somos

 

A veces se vive nada más en una casa y se es de esa casa

entonces el tiempo es la historia de la cortina

moviéndose como el maullido de una vieja gata

Moviéndose

como viejas lluvias que cada año cantan a niñas que ya no usan vestido

 

De pronto

así de terrible es

uno no puede decir soy Mexicano o de Chile

uno nació en un hospital que no puede ver en la memoria

No sabemos si conocemos nosotros a los edificios

o son ellos los que se aprenden nuestros vicios

nuestro protegido equilibro

nuestros consuetudinarios tropiezos

Son ellos los que van detrás de nosotros cantándonos para despertar

 

Las paredes también reconocen nuestros pasos

y nos sentimos a gusto con ellas

les permitimos que nos vean desnudos

que vigilen nuestras escaladas a otras pieles

a las inseguras marismas de un ombligo

 

Y a qué negarlo

somos de ciertas personas

nacemos en ellas y somos de ellas

de nuestros temas recurrentes

de nuestra ignorancia

del aliento crónico de nuestros deseos

 

 

No conocemos la ciudad

que tontos los que creen que nacieron en Berlín o en Mérida

si a todos nos recibió un guante esterilizado

ni siquiera una mano

ni siquiera una calle

ni siquiera

 

No somos de esta ciudad

somos de algún bar que da vueltas en gastadas lámparas

somos de nuestra vieja y nueva ropa

vivimos en acostumbrados bares donde la noche se repite

somos del café que nos recibe con su tic tac debilitado

somos de quien amamos

aunque no codiciáramos

de ellos somos

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20 Enero 2009

A lo Cortázar

 

Ileana Garma

 

Bajan las brujas a esconderse en mi vida

andan los espinos entre las manos

vienen los labios de los trenes en el viento

beben las plantas los sueños de los niños

suceden las ropas y las rodillas

la gris herida de los muros

mientras yo

espero que alguien me ame

con un poquito de polvo

sin tener que cortarme una pierna en el adiós

sin dirigirme de nuevo a un espejo

vacío

 

Con un poquito de polvo

sin tener que cortarme una pierna en el adiós

sin dirigirme de nuevo a un espejo

vacío

bajan las brujas a esconderse en mi vida

andan los espinos entre las manos

vienen los labios de los trenes en el viento

beben las plantas los sueños de los niños

suceden las ropas y las rodillas

la gris herida de los muros

mientras yo

espero que alguien me ame

 

Mientras yo

espero que alguien me ame

Bajan las brujas a esconderse en mi vida

andan los espinos entre las manos

vienen los labios de los trenes en el viento

beben las plantas los sueños de los niños

suceden las ropas y las rodillas

la gris herida de los muros

con un poquito de polvo

sin tener que cortarme una pierna en el adiós

sin dirigirme de nuevo a un espejo

vacío

 

 

 

 

 

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13 Enero 2009

El ángel exterminador

Ileana Garma

Mira Presente

sobrevivo siendo una hija de la Chingada

He querido entender que no pensamos como videojuegos

que no hay para las preguntas

respuestas limitadas

Que el ser humano despierta la voz

para que le digan sí

o toda una gama incontable de tristes respuestas

Sobrevivo

y ese monstruo al que cuidadosamente he criado

ahora lucha por doblegarme

a mí que he sabido caminar sobre abiertos tigres

que me estropean el corazón mientras desayuno

No preguntes

Ese monstruo se pone mi rostro

mis viejos pantalones

Yo en realidad estoy detrás

detrás de las viejas libretas

de los intentos de adelgazar

de los libros mal leídos

Asustada todavía por los elevados puentes

y la noche

Todavía tratando de joder estos dientes de leche

Quisiera dejarla salir ¿no lo sabes?

Eso quisiera hacer pero te diré un secreto

ella es ciega

así que sobrevivo siendo una hija de la Chingada

me construyo casas con palabras filosas

y ese monstruo

está siempre ahí para ayudarme

aunque a veces no le quiera

aunque nos odiemos

el dice ser mi ángel no abandona

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19 Diciembre 2008

Círculos

Ileana Garma

Me humillé

lo primero que hice fue volver a fumar

Pensé haberme salvado

pero volví a hacerlo

Me senté en la plaza donde los ancianos

se hacen más ancianos

y las niñas son más niñas

entonces la vi

Vi como crucé la calle

toqué el timbre

Él no bajaba

Estaban muriendo las alcobas del otoño

en ella morían

La vi taparse la boca

morderse la yema de los dedos

Seguí fumando

Ella es tonta me dije

no quiere escuchar

claro está tiene en las venas las tardes que no acaban

y las manzanas sin lentitud se pudren en sus ojos

Habló por teléfono

y lloraba

Otra vez me vi tocar la puerta

entonces él abrió

la besó en la frente

la mantuvo en el Edén

Mi querida Sísifo

ahora caerá de nuevo

para volver a subir

Me humillé

lo primero que hice fue volver a fumar...

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1 Diciembre 2008

PAUTAS

 I

 ¿Qué una palabra iba a poner la nieve en el dolor

el invierno en los difíciles dramas

los secos frutos en la mesa navideña?

¿Qué unos pasos iban a ayudar a seguir incluso sin calculadora

incluso abrigada de cuencas regresivas

incluso amando en la dilatada impotencia?

 

Es posible

La estupidez tiene tibios jardines

que estamos descubriendo

 

II

 Amar

es desaprender los besos

descolgarse malgastadas pretensiones

expulsar de los gestos el calor

El mejor deseo no tiene vidrio

ni doce caballos de fuerza

ni torre Eiffel

ni siquiera está encuadernado en cuero

El mejor deseo es la piel que recubre a los enfermos delfines

y sin embargo no basta

para permanecer      

 amor

 

III

 En la dura trivialidad que enjaula mis noches

busco la forma de estar sola

mientras llega el hervor de los erróneos relámpagos

y recibo a uno o a otro en la pocilga del amor

para regresar siempre a la dócil jaula

 

¿Cómo poner a la soledad en un lugar seguro

cuando tan cortos miembros de mi alma

respiran?

 

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21 Noviembre 2008

SOLEDAD Y POESÍA

Ileana Garma

¿Cómo lograr que viva la poesía indígena si la poesía misma está muriendo?

La poesía no son los poetas. No es el hombre quien ve a través de las cosas del mundo, sino que las cosas del mundo, el mundo mismo, la poesía, abre sus garras en el vientre de los poetas, ellos sólo escupen sangre. Eso hacen.

¿Cómo encontrar a hombres que puedan soportarla en su cuerpo? ¿Seres lo suficientemente solitarios para no vomitarla del todo a cambio de los placeres del colectivo, de la televisión, de la comida, de la comida, de la comida, del arte manufacturado o el automatismo?

No sabemos, pero a veces, preguntamos qué es la poesía, en las manos los caracoles del tiempo se adhieren a la sangre, sin recordar el sonido de las olas. No nos damos cuenta, pero nos preguntamos qué es la poesía, mientras la secretaria se derrite en el teclado o llega la hora de comer, así que tomamos la cartera. Los hombres que han terminado la pesca se preguntan qué es la poesía, mientras llega el momento de regresar a la apretada pecera, y el sol afuera desgrana la pintura de las barcas. Todos nos preguntamos qué es la poesía, sin siquiera conocer esa palabra, porque, y lo digo con sencillez, el hombre que vive sin poesía está muerto. Y todavía no queremos asumirnos como un pueblo de zombis.

En la masa encontramos cobijo, pero un cobijo que es como el lobo feroz; lleva el traje de la abuela, pero con los colmillos latiendo. Dentro de las estructuras sociales, dentro de los grupos, dentro de las familias, el techo es una doctrina. El ser humano es el adoctrinado[1], el que respeta valores que siquiera se ha cuestionado, el que sabe de memoria cláusulas y normas, y las lleva a cabo, sin atreverse a debatirlas, sin el deseo de resquebrajar el hielo sobre el que se establece el poder.

La poesía surge contracorriente. La poesía no puede ser hija de la colectividad porque exige que se rompan los esquemas, exige que uno se cuestione y re-signifique su mundo. La poesía es un trabajo individualista porque carece de pretensiones sociales o tradicionales, carece de valor monetario, no está en venta ni quiere comprar partidarios, no promueve ideologías. Su único fin es el placer. Sin embargo es un placer, que como todo lo hermoso, encierra verdades. Por eso le tenemos miedo a la poesía, porque nos libera del cómodo sillón de la trivialidad, para arrastrarnos en el galeón del atardecer.

El público de la poesía contemporánea son los poetas. ¿Qué ocurre con los hombres que pavimentan las callen en horas nocturnas? ¿Qué hay en la mirada de la madre que amamanta a su hijo a las seis de la mañana? ¿Con qué pala entierra su tarde un chico de doce años o una joven estudiante de derecho? ¿Por qué los que no son poetas no leen poesía? Raúl Gustavo Aguirre dice: Los empresarios de la cultura de masas nos piden un arte que entendamos todos y que no nos obligue a nada, que no nos oponga a nada, que no nos libere de nuestra condición espiritual, en una palabra, que nos divierta, que nos distraiga.[2]

Seguro leen. En México, a pesar de lo que las encuestas puedan decir, los mexicanos leen. La cuestión es ¿qué leen los que leen? Arte manufacturado por el poder. El alimento y el calor de la masa implica el adiestramiento ideológico, la poesía panfletaria, la música de la revolución, pero una revolución manipulada desde arriba, donde los clásicos terminan en cuatro hojas (incluyendo ilustraciones) y lo contemporáneo quiere decirnos de qué color vestir, cómo comer en la mesa y, pero aún, volver paralítica a la melancolía. No. No estemos tristes, vamos a leer libros de superación personal, que a fin de cuentas lo que este pueblo necesita es gente optimista, que reciba su salario sin reclamar, y que recordando a los esclavos que viajaban en atestados vagones, vayan a los tranvías por su cuenta, en también atestados vagones, y sonrían. Todo esto, en lugar mirarse al espejo y decir ¿para qué puntual mediocridad me he peinado y usado tacones?

El pueblo prehispánico Náhuatl era distinto, era un pueblo de retóricos y oradores, un pueblo en donde la poesía tenía tanta vida como los poetas, o el pueblo mismo. ¿Tanto pudo el trauma de la conquista[3] que no hemos podido sobreponernos?

Vivimos un nuevo silencio, que por lo alargado que ya es, ha envejecido. No es como el primer silencio frente a los conquistadores, que era el silencio de los poetas. Este también es el trauma de la conquista, de la voraz conquista del espíritu de los hombres a manos de la globalización, pero los poetas no se callan, el silencio es el de los lectores, que ni arrastran los ojos, ni recobran sus bocas.

Con la llegada de los Españoles, los poetas, primero enmudecieron y después fueron adecuando sus cantos y poemas a las nuevas situaciones. Los poetas no podían callar para siempre. ¿Qué pasaría con un pueblo sin poesía?

Sabemos por Ángel María Garibay que: Con el hundimiento del Señorío Azteca, se marca en la historia de México una total alteración, para bien o para mal, de su vida. [...] Ya no se aclama o se venera a Huitzilopochtli o a Tláloc, sino a Cristo o a la Virgen María; ya no se habla de la santa alegría de la guerra sagrada sino de la dulce paz del nacimiento en Belén; pero las estrofas están cortadas en la misma forma y las imágenes de flores y aves siguen las mismas. [...] Lo que dejaron estos indios, impregnados ya de la cultura occidental, sin haber perdido los gérmenes de la suya propia, es de las más valiosas producciones literarias. Mestiza, hasta cierto límite, no es sino la supervivencia de la antigua modalidad de pensamiento, de emoción, de estilo y aún de géneros y procedimientos de los maestros de la antigua literatura náhuatl.

En ese pueblo de poetas que era el pueblo azteca, las reuniones y festividades duraban noches y días enteros, y en ellas todo el tiempo se cantaban poemas. Nuestros eventos de poesía no están del todo vacíos, porque son los poetas quienes escuchan. Nuestros poetas están hablando, pero frente a un mar que les echa las olas encima, que les deja salado el paladar y las palabras. La pasividad de nuestra gente concibe que la buena poesía tiene que ser igual de pasiva y buscan facilismos y divertimentos, sin comprender que [...] la poesía tiene derecho a ser oscura, simplemente porque no lo es, porque si es oscura o difícil es porque se ha sumergido en el misterio real que hay en las cosas o ha visto las cosas más graves y profundas de lo que aparecen en el horizonte de la trivialidad. [4]

No podemos ser reduccionistas y asegurar que hay temas en la poesía. Sin embargo, podemos hacer un esfuerzo para, de manera muy llana y general, hablar de los tópicos que tocaban los cantores prehispánicos.

En el mundo náhuatl se entendía la poesía como un canal por el cual podían comunicarse, no sólo con la multiplicidad de sus dioses, sino con la naturaleza, con el tiempo y con ellos mismo. Con ellos mismos porque entendían que ellos eran la muerte, que por ellos pasaba la naturaleza, que podían preguntarle a sus dioses, sentirse dolidos o victoriosos. La poesía era un diálogo constante con el mundo.

Por eso en poemas como este hablaban del poeta:

¿Qué meditas, qué recuerdas, oh amigo mío?

¿No sientes placer en tomar cantos?

¿No deseas las flores de Quien da la vida?

¡Deléitate junto a los atabales:

aléjate, como lo quiera tu corazón!

Florida mariposa entre los hombres pasa:

¡que la miel de nuestras flores chupe!

Con las flores de nuestras manos, con nuestros abanicos,

Con el humo de nuestros cañutos de tabaco se entrelaza

Y deleitándose permanece junto a los atabales. [5]

Habría que repensar estos poemas frente a la poesía doctrinaria. No podemos decir que hay poemas para los radicales de izquierda, ni poesía conservadora o de ultraderecha. La poesía no puede clasificarse de esa manera ni elige a sus lectores, son los lectores quienes eligen. Y hay que repensar más que nada cómo ejercitamos nuestra libertad. Pregunta Nebojsa Vasovic ¿De qué nos sirve la libertad de opinión si todos pensamos igual? y yo me cuestionaría: ¿Por qué reducir nuestra capacidad de elección a me divierte o no me divierte?

Es verdad que la poesía surge a través de seres solitarios, seres inconformes que pueden quitarle las medias a la realidad sin miedo a enfrentarse con la carne blanda, pero ello no significa que nace para ser abandonada, porque lo que no es percibido, simplemente no existe, dijo el filósofo. La poesía necesita de un público que se sumerja en las entretelas de la negra carne, sin temor a agusanarse con ella. Y ya que sólo el miedo puede encadenar, habría que pensar en la poesía como en una libertadora. Cierto que te hace vivir la lucha, pero para volverte vencedor.

Para el poeta indígena los páramos de acción son aún más desoladores.

Una poeta indígena, Instructora Comunitaria, nos cuenta su experiencia frente a la ciudad. Me costó trabajo el dominio del castellano. Durante mi primaria y secundaria mis maestros eran bilingües y todos mis compañeros hablaban en mazateco y utilizábamos un diez o quince por ciento del castellano, nada más cuando se trataba de resolver ejercicios o exámenes.

Llegué a la ciudad a los quince años y, sentí que tenía que estar al par de los citadinos, sin importar que yo hablara una lengua indígena. La gente me decía que hablara bien, que pronunciara bien los plurales, el masculino y femenino en las cosas y demás, pero en mi lengua eso no hay. Cuando hablaba por teléfono con mi mamá me decían: no hables así, se escucha muy feo, mejor habla en castellano. Yo no podía hablar en otra lengua que no fuera el mazateco con mi mamá, y además, no lo hubiera deseado. Esas cosas comienzan a marcar a uno. Yo me preguntaba ¿en verdad no debo hablar en mi lengua?

La lengua me protegía y me protege, es mi manera de entender el mundo. Aquí tenía que enfrentar diversas situaciones como; subir a un camión, hacer las compras, hacer trámites, era necesario que aprendiera a hablar español y aprender con ello cosas que en mi comunidad no se conciben ni existen.

Mi trabajo es trasmitir el mazateco a los niños, hacer que esa lengua viva, y me alegra mucho. Los padres de los niños se dan cuenta de que los docentes hablan la lengua y se sienten identificados. Algunos papás al principio prohíben a sus hijos que hablen su lengua. ¿Tú sabes lo que significa que te prohíban hablar tu lengua? Cuando ellos ven que nosotros fomentamos el uso del habla indígena, se sienten en confianza y comprenden que no tienen que entrar en conflicto, sino que pueden hablar su lengua y cuándo necesiten hablar el español.

Por medio de la literatura preservamos la lengua, tanto en la oralidad como en la escritura. En primera quisiera que los indígenas se convenzan de que la lengua mazateca se puede escribir. Convencer de que sí se escribe, que tiene una gramática y una estructura como cualquier lengua. Siempre nos han dicho que el español tiene verbos, sustantivos y demás, a lo mejor las lenguas indígenas no tienen eso, pero tienen otros elementos que la construyen. Con la lengua mazateca se pueden decir tantas cosas hermosas como con el castellano.

Conozco una infinidad de canciones y poemas mazatecos que me cantaba mi abuela. Si tomamos conciencia de que podemos escribir, mucho de esto podrá vivir para los demás. El poeta indígena está impregnado de su mundo originario. En mi caso de la naturaleza, ella es más que nada la que alimenta mi poesía. El cerro, la lluvia, las semillas, las montañas, la tierra, la organización del pueblo, todo habla. El lenguaje de nuestro derredor nutre la poesía. Estamos marcados por ese presente, porque respetamos el ambiente.

No creo que el poeta indígena tenga que hablar de la pobreza o la marginación, porque es una pobreza y marginación entendida desde lo occidental. Yo tuve que salirme de mi comunidad, y me doy cuenta que ahora que estoy en la ciudad es cuando podría ser pobre, claro, desde una cuestión material, porque en mi comunidad lo tenía todo, y todo lo que tenía me gustaba. Podíamos comer quelites y eso era lo más maravilloso, aquí la gente dice que eso es comida de pobres, basados en sus rudimentarios estereotipos. El poder de la globalización le dice a los habitantes de las ciudades que tomar leche y comer carne es estar bien alimentado, cuando la leche y la carne pueden ser muy dañinas. Mi abuela me daba una jícara de calabaza en las mañanas y eso era suficiente. La riqueza o la pobreza depende de los ojos con que la mires.

La gente en las ciudades no entiende la necesidad de cuidar la tierra y el aire porque han creído que es el dinero quien les da de comer y no la naturaleza. Para nosotros la tierra es sagrada, es ella quien nos brinda todo. En las ciudades si llueve es una catástrofe y si hace calor una maldición. En las comunidades indígenas si llueve saldrá un arcoiris y si hace calor madurarán los frutos, o madurará un poema.

Gloria Martínez, Instructora Bilingüe en los preescolares del Distrito Federal nos deja muy claro que la poesía no puede venderse y que así como para los poetas aztecas la poesía era un diálogo con el entorno, ella y demás poetas indígenas o no indígenas, la conciben igual.

La literatura puede salvar el pensamiento de los pueblos, pero de nada servirá que haya gente preocupada por registrar y dialogar con el mundo, si nadie quiere entablar una conversación con la obra de arte.

Preguntarnos por la vida de la poesía indígena, es peguntarnos con la vida de la poesía misma. Para concluir sólo quisiera señalar esta acertada reflexión de nuestro Nóbel: [...] mientras haya hombres, habrá poesía. Pero la relación puede romperse. Nació de la facultad humana por excelencia, la imaginación; puede resquebrajarse si la imaginación muere o se corrompe. Si el hombre olvidase la poesía, se olvidaría de sí mismo. Regresaría al caos original. [6]

Poema de Gloria Martínez:

Tjo tse

Tifiñja tse tse ndoa

jeño kjitjana

likui tifimini ndsokoa

ñaki tse tjo xi tif’a

to chao ndxa ndia

je ndxibits’a xka

jókuan kjui tsílajo, xi síkaki

nga katanjedxan sonde

katamainda nangui

Aire cálido

Bajo el ardor del sol,

ya cansada,

los pies no suben

sólo piso polvo

hay plantas rezando

¿quién las amamantará?

Que caiga lluvia de piedras

para enfriar la tierra

y ablandar el suelo.




[1] “Presente y Futuro”. C.G. Jung. 1963 Editorial Sur S.A. Buenos Aires. Versión Castellana de Pablo Simón.

[2] “Los poetas en nuestro tiempo” de Raúl Gustavo Aguirre. En El poeta y su trabajo. Primavera 2008. CONACULTA y FONCA.

[3] Ver “El trauma de la conquista (1521-1750)” de Ángel María Garibay. En Historia de la Literatura Náhuatl. PORRÚA 2000.

[4] “Los poetas en nuestro tiempo” de Raúl Gustavo Aguirre. En El poeta y su trabajo. Primavera 2008. CONACULTA y FONCA.

[5] Ver “Generalidades sobre la poesía” de Ángel María Garibay. En Historia de la Literatura Náhuatl. PORRÚA 2000.

[6] “La otra vos” de Octavio Paz. En El poeta y su trabajo. Primavera 2008. CONACULTA y FONCA.


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17 Noviembre 2008

PARA TI

Cuando entraste a mi piel
con toda la furia de la soledad
de la noche los días los puestos de carne
Con toda la soledad de la furia
las pisadas los trabajos
yo no esperaba nada
Abrí la cortina de una muerta madrugada
deformé callejones entre cigarrillo y cigarrillo
hasta que me serraste los recuerdos con tu cuerpo

Yo no esperaba nada
así que mentí entre cadenas y fósforos
entre rosales que detrás del hotel se pudrían
sin esperar nada llegó la luz
me cubrí con una sábana para romper el silencio

Yo no esperaba nada cuando te tomé la mano
subimos por escalinatas descubiertas por la lluvia
aprendimos de botones rotos
de cabellos atrapados por la humedad
Aprehendiste mis pasos en la cerrada luz
en mi cerrada boca de aprendiz minúscula
en mis jardines que se alargaban como una trampa

No esperaba nada
cuando encontré los diminutos patios en tu cuerpo
bancas en la noche para dormir
columpios sujetados por el sudor
tus manos tibias
tus pies
tu delgada cabeza de niño atrapado

Ahora sé
el que en este momento se encuentra acompañado
ha estado acompañado siempre
El que en este momento se encuentra sólo
ha estado sólo siempre
Pero no espero nada
busco

Cada vez en busca de algo
en busca de algo apenas
En busca de algo
a penas
evadirte

Evadir los cuartos de tu piel
el cuarto creciente
la creciente de tu boca
tu boca sobre mi gastada desnudez
sobre los hincados días en mi cuerpo
en el miedo de alargar las escaleras hacia ti
en la infinita soledad
en el miedo de ponerse los pantalones

Es lo más difícil
comenzar después de ti
escarbar en los escombros del papel
en las desconocidas estatuas de mi teatro
sin temblar
Después de ti sin temblar

Evadirte
cuándo en el vientre las cenizas tienen hijos hambrientos
la noche asfixia mi deseo de paz
mis estudiadas lecturas
las invitaciones de los amigos
la bombilla

Ya no confío en mí
ahora que quiero evadirte
desatarte de las cosas que mi pasado carga
de las nuevas novelas también
los repetidos fracasos
la derecha cocina
el barniz de los muebles
Olvidarte en los nuevo y lo viejo
en el desierto sol que me vigila la sangre
en el levantar piezas de mi cuerpo huyendo de los policías
porque las he puesto en venta
porque ensucio las calles

Perseguir el amor para quedar sujetado
para que se nos parta el rostro y las cosas comunes
para que no sirva de nada tener refrigerador
hermanos que nos consuelan un padre y una madre
la piedra que le quitamos al bosque
juntar las manos

Pero no espero nada
apenas busco
El evadirte se quedará como una mueca
como esa marca que la luna deja
en los niños que no saben del mundo

Tags: amor

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5 Noviembre 2008

Permanencia

Ileana garma

En el espacio que mi piel recuerda

se mueven los silencios del destino

Como en los huesos un juego infinito

bate piezas de un miedo que recuerda

No servirán de nada las palabras

ni el comprendido empuje de los tigres

ni amistades llanuras como dijes

que devoran en noches mis palabras

No volveré a sumergir el reflejo

pequeñas cosas muerde la memoria

ojos inútiles como un reflejo

En el espacio que mi piel recuerda

ahogada quedó la cruz de tu cuerpo

para un espejo que siempre recuerda

Tags: recuerdo, cuerpo, alas

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Ileana Garma. Mérida. 1985. Escritora. Diosa eterna. Maniática del verso. Invicta. Soberbia. Dentro de tráfago y abismo. Ha publicado Itinerario del agonizante (Ayuntamiento de Mérida, 2006). Becaria de la SOGEM. Comprometida al infierno. Amante candorosa. Nunca cederá al remolino de los videntes. Soy un trozo de manos en el cuello. De pie, en esta metrópoli del eco. Dentro del área de la gota. Siempre necesaria.

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